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February 28 Pensamiento "El Ave Fénix"El Ave Fénix
De nuevo el contador ha llegado a 0, y debo volver a atormentaros con otro de mis Hoy, además de Pensamiento, toca también hacer balance del primer mes de Miércoles Al Sol. Me gustaría saber qué pensáis de ello, si os ha gustado, si queréis que lo siga haciendo... Si queréis seguir con Colaboraciones o cambiar... Contadme. También estoy pensando en innovar más mi Space añadiendo, como mínimo, una sección más, que ya os he comentado a algunos como sería. Ya lo veréis esta semana. El Pensamiento de hoy iba a ser titulado, según había pensado a principios de esta misma semana, "Tengo Súper Poderes". Pero según llegó a mi Bandeja de Entrada un email de Abi con su relato para el Miércoles, se me desmoronó todo. Y hoy es obligatorio que el Pensamiento trate sobre "El Ave Fénix". A pesar de que es una pena que destroce el relato con uno de mis aburridos pensamientos... SI NO HAS LEÍDO EL MIÉRCOLES AL SOL DE ABI, "El Ave Fénix", BAJA UN POCO MÁS Y LÉELO, PARA PODER ENTENDER EL PENSAMIENTO.
Este Pensamiento es para todos, cristianos o no. Además tiene una estructura simple definida. Os voy a hablar de "Las etapas del Ave Fénix", que he podido encontrar en el fabuloso relato de Abi. 1ª Etapa del Ave Fénix, o de recién nacido: (Párrafos 1-3) 2ª Etapa del Ave Fénix, o de rebeldía: (Párrafo 4) 3ª Etapa del Ave Fénix, o de caída: (Párrafos 5 y 6) 4ª Etapa del Ave Fénix, o de restauración: (Párrafos 7 y 8) 5ª Etapa, o de promesa: (Párrafos 9-11) 6ª Etapa, o de fin: (Párrafo 12) ¿EN QUE ETAPA ESTÁS TÚ?
*Mil gracias, una vez más, a Abi, por proporcionarme este suculento y devorable relato, del que me he valido para poner un Pensamiento. Espero que te guste, dentro de mis posibilidades... *Próximo contador... February 25 Miércoles "El Ave Fénix"Queridos amigos y amigas, lectores todos, estoy extremadamente contento. En los pocos días que llevamos de semana, mi Space ya ha sido visitado, al menos, 33 veces; como recoge el registro de Windows Live. Y aunque sé que la mayoría no llegan aposta, pienso que hay gente que sí que está interesada en este Space. Hoy vengo a presentaros el primer Miércoles Al Sol que ha sido escrito conscientemente. Los geniales dos miércoles anteriores (El tercero me falló, pero en breve contaréis con Macarena y su pensamiento) fueron escritos antes de existir los Miércoles Al Sol (Nombre puesto por Sara), pero este ha sido flipante. Porque, si no he entendido mal, Abi lo ha escrito aposta para mi Space; y ya veréis lo que le ha quedado (Aunque sea un poco largo, POR FAVOR LEEDLO). Además, Abi es una escritora consagrada (Cierto, Abi? xD), con un libro publicado, inencontrable, pero publicado... LOS MIÉRCOLES AL SOL El Ave Fénix
De entre la espuma del mar donde desde hace tiempo se refugian los s Pasaban las horas como páginas de un libro, convirtiéndose en semanas y las semanas en días, y el ave fénix culminaba su evolución ante las sonrisas de cuantos observaban con sobrecogida emoción aquella obra maestra, aquel milagro surgido de sinfonías, lienzos y la cúspide del prodigio, el aliento de vida. En el amanecer de la jornada infinita, ante los ojos conmovidos y asombrados del universo, el ave fénix alzó su vuelo majestuoso como la saeta voladora arrojada al azar que algún día recordaran los versos de Bécquer. Y el ave sentía en su pecho la delicia de la felicidad… Sus acrobacias por el aire descendían y remontaban en un arte caprichoso, anhelante, alegre como nunca lo fuera un movimiento, ora describía un ballet con las nubes, ora danzaba un vals con las estrellas, y a veces descansaba entre las ramas del árbol más alto para mecer al mundo con su canto mágico, una amalgama de poesía y música que cortaba la respiración. Y volvía a arquear sus alas, y continuaba su vuelo imperecedero, y era feliz… Pero un día miró hacia arriba y vio al Sol, y sus ojos se humedecieron porque no podía mirarlo de frente. Y se entristeció al pensar que él nunca podría emanar tanta luz, no podría alumbrar con su calor las sonrisas de cuantos despertaban cada mañana, no abrazaría a la luna cuando llegase la aurora resplandeciente… Su corazón puro empezaba a ensombrecerse ante la llegada de un fantasma demoníaco, el guardián de la ambición y la envidia capaz de devorar y corromper lo que en un principio fuera hermoso, y la máxima creación de la galería eterna sintió que la admiración del mundo era un insulto personal. La rebeldía devoraba ávidamente su paz y su inocencia. El ave fénix deseaba ser Sol. Por eso una mañana volvió a mirar de frente al astro hercúleo, esta vez sin apartar la vista, dejando que las llamas se reflejaran en sus pupilas centelleantes… y empezó a volar, y a volar, y a volar cada vez más alto, con los ojos fijos como nunca en su objetivo. Su codicia sólo anhelaba llegar hasta aquellos rayos perfectos y brillantes, y no se dio cuenta de que comenzaba a derretirse, sólo podía ver que estaba más y más cerca… ¡sería el primero en alcanzar lo imposible! Pero cuando le faltaban unos palmos insignificantes, cuando ya se había quedado ciego de tanto mirar al Sol y sólo el sufrimiento que le quemaba la piel le decía que estaba a punto de conseguirlo… fue entonces cuando se dio cuenta de que no había perdido únicamente la vista, sino también sus alas, e incluso el resto de su cuerpo antes perfecto, en su vanidoso intento de llegar a aquella cúspide inalcanzable. El ave fénix se había convertido en cenizas, escoria de su pasado que cayó en las aguas del vasto océano ante la mirada impasible del Sol… *** Nadie se acordaba ya del ave fénix. Pocos guardaban en su memoria el recuerdo de sus plumas de azul brillante, o de su canto armonioso durante las noches… el mundo se había convertido en un lugar agrio que no tenía tiempo para pensar en lo que antaño había sido una obra maestra y un día había caído. Las cenizas de la criatura permanecían sobre la superficie indómita del mar, muertas en vida, conscientes de su perecer pero incapaces de hacer nada, presas de la impotencia y del deseo de llorar, sin ser capaz de hacerlo porque se le habían quemado los ojos… Y de pronto, una noche, resurgió la esperanza. Ante la perplejidad de cuantos lo vieron, las manos del Artista Supremo removieron las aguas del mar con infinita delicadeza, con inigualable amor, buscando los restos del ave fénix. Ésta, en su agonía, no entendía lo que estaba pasando, y apenas se dio cuenta de que las manos del artesano trabajaban incansablemente, tejiendo y coloreando, reformando, esculpiendo vida en lo que era irrecuperable, y la sangre de sus venas comenzó a fluir hacia el cuerpo reconstruido del ave fénix. Y conforme aumentaba el dolor del Artista, el ave renacía de sus cenizas, convirtiéndose en una obra mucho más maravillosa de lo que había sido. Su plumaje, antes azulado, se tiñó de un color rojizo como la sangre que ahora llenaba sus venas. Y cuando la labor hubo terminado, el ave fénix se sintió flaquear, y las lágrimas por fin afloraron de sus ojos. Como en un sueño, una voz llena de amor, transformada en música entretejida con el bramido de las olas, susurró en sus oídos: “Tu vida vuelve a ser mi obra maestra, y nunca me acordaré de tus fallos, así que no te quedes en medio del océano que ha guardado durante tantos años tu dolor. Yo te lo digo: ¡levántate… y vuela!” Y el ave fénix, luciendo su nuevo plumaje escarlata, volvió a alzar el vuelo… Hoy el ave fénix sigue volando. A veces falla otra vez, y por eso se deshace en cenizas que caen nuevamente al mar, pero ahora ya sabe a quién elevar sus súplicas para poder renacer y brillar con más intensidad que antes. Es por eso que sigue volando, pero ya no pretende ir cada vez más alto, sino cada vez más lejos. Porque sus ojos están fijos en un horizonte extraordinario que día a día se encuentra más cerca: un horizonte donde el caminante hizo camino y el cantante hizo canción, donde las estirpes condenadas a cien años de soledad recuperaron su oportunidad sobre la tierra, donde se tornó en alegría la tristeza de las princesas de la boca de fresa… un horizonte único donde el ave fénix sabe que podrá, por fin, refugiarse en los brazos del Creador, sabiendo que no volverá a tropezar. Y ese día, con un nudo en la garganta, sólo podrá balbucear: -Bueno… estoy en casa. Madrid, a 24 de febrero del 2009
LA OPINIÓN DE DANI: Ni se te ocurra leer esto si no has leído el preciosísimo relato de Abi. Abi, te quiero dar muchas gracias, más de las que puedas imaginar, por ponerte a pensar y a buscar musas por ese lugar tan admirable de tu cabeza en el que las guardas, solo para mi Space. Gracias por gastar tu talento en mi poco visitado Space. Abi, aprecio mucho lo que has hecho, y no puedes imaginar lo que me ha gustado este relato.
*Comento poco este Miércoles Al Sol porque es más que probable que en poquísimo tiempo haga un pensamiento entero sobre este preciosísimo relato. *El próximo Miércoles Al Sol, ya en marzo... February 11 Miércoles “Anna Molly Green”Lectores y lectoras de mi Space, he de deciros que se me ha pasado un poco la depresión. Voy a un ritmo de unas 45 visitas semanales, que no son muchas, pero por lo menos son algo. Además ya no sólo me visitan desde Google, también desde Yahoo. Y por si fuera poco, los cuatro fantásticos han vuelto a la carga, y vuelven a leerme. en este ambiente de felicidad, y tras un tiempo en el que Dios no hace más que bendecirme, os presento… LOS MIÉRCOLES AL SOL Anna Molly Green
“Molly le dio la última calada al pitillo mientras observaba pasar el tráfico al otro lado de la Anna Molly , Molly para los amigos, era una chica curiosa. Podía decirte las palabras más amables y, al instante, convertirse en la persona más odiosa de la Tierra y desearte toda clase de desgracias. Y todo ello siempre con una naturalidad pasmante, reacciones casi instantáneas. Vivía en una de esas ciudades impersonales en algún lugar perdido, llena de gente, llena de ruido y llena de gris. Nunca pasaba nada interesante, y si pasaba algo, nunca ocurría cuando ella estaba cerca. Sí, bueno. Molly era una de esas personas que se conforman con lo que tienen porque "aun no pueden hacer nada", aunque aquello no quería decir que su vida la hiciera feliz. No le quedaba más remedio que asistir a las aburridas clases de la universidad, que escuchar las estupideces de sus insoportables compañeros de clase, que aguantar las reprimendas de su madre cuando la escuchaba decir algún taco, o que pasarse tardes y tardes sentada en su casa o en algún banco del parque, mientras esperaba que el tiempo pasara. Molly sabía que aquello era lo que había, al menos hasta que pudiera sacar algún dinero para abandonar ese lugar. Y nunca trataba de escapar de todo aquello, básicamente porque sabía que tarde o temprano tendría que regresar. Molly estaba recogiendo los libros y metiéndolos en las mochilas cuando Diane se despertó. -¿Dónde estoy? -preguntó con voz tomada. -En la biblioteca. Estábamos haciendo el trabajo de Historia cuando te quedaste dormida. -Ah, sí... ¿Qué tal ha quedado? -Bueno, no ha quedado mal. Faltan un par de cosas, pero de eso te vas a encargar tú -dijo Molly con una sonrisa. -Tan simpática como siempre...-replicó Diane. Molly habría comenzado una discusión de no ser porque sabía que Diane estaba totalmente dormida, y bueno, para qué mentir, porque su tren salía dentro de diez minutos y dudaba si podría llegar a la hora. -Te he metido los libros en la mochila -le explicó mientras se ponía el abrigo -. Ten cuidado, no te mates por las escaleras al salir. -Sí, mamá... -respondió Diane sonriendo. Molly le devolvió la sonrisa y salió de la biblioteca rápidamente. Al salir del edificio, Molly fue recibida por una ráfaga de aire helado. Maldijo haber olvidado los guantes en casa mientras corría hacia la estación de trenes, unas cuatro o cinco calles más allá. Para cuando la muchacha llegó a su destino, el tren llevaba casi un minuto parado, es decir, que faltaban escasos segundos para que saliera de aquella parada. Por si fuera poco, iba lleno hasta arriba, y Molly sopesó durante un instante la idea de quedarse en tierra y esperar a que llegara el próximo tren. Pero claro, estaba perdiendo la sensibilidad de manos y pies, y como tenía un miedo terrible a la amputación, corrió como si no hubiera mañana y saltó justo a tiempo al interior del vagón, golpeando en su caída a una señora con un bolso más grande que su cabeza y a un hombre joven que llevaba una maleta roja algo desgastada. Al acercarse a la ventanilla observó su imagen. Tenía el pelo totalmente alborotado y se había abrochado mal los botones del abrigo. No había sitio en aquel tren, así que se agarró a una de las barras metálicas y esperó. Al llegar a la siguiente parada, una mujer se levantó de su asiento. Molly no desperdició la oportunidad y se lanzó a él. Tenía los pies tan fríos que no parecían ser suyos, y se dedicó a moverlos en círculos mientras leía un libro que había robado en la biblioteca. Entonces, el vagón dio un pequeño brinco y el libro cayó al suelo. Molly se quedó un segundo mirándolo, sin entender cómo podía ser tan torpe. El caso era que el libro ya estaba en el suelo, así que se levantó para recogerlo. Una de las páginas se había doblado por una esquina. Molly maldijo en voz baja y trató de alisarla con los dedos, pero no tuvo mucho éxito. Desistiendo, se dio la vuelta para sentarse en su asiento. Y fue en ese momento cuando le conoció. Su asiento ya estaba ocupado, y no sólo eso: su ocupante la miraba con una sonrisa burlona en los labios. Molly se quedó allí parada, mirando al chico, que ahora había sacado el mp3 del bolsillo del vaquero y pasaba canción tras canción sin prestar atención a la muchacha. Un minuto después, este levantó la cabeza y la miró como si nada hubiera pasado. -¿Qué? -preguntó, subiendo un poco el volumen del aparato. -Yo estaba ahí sentada -soltó ella, señalando el asiento que había ocupado unos minutos antes. -Ya, ya lo sé. Estabas -puso mucho énfasis en la última palabra, lo cual sacó de sus casillas a Molly. Seguía subiendo el volumen. -Mira, no sé de dónde has salido, ni me importa. Levántate ahora mismo de mi asiento, por favor -dijo casi a voz en grito. -¿Tu asiento? ¿Qué asiento? -un poco más alto. -¡El asiento en el que estás sentado, imbécil! -exclamó Molly. Unos cuantos pasajeros volvieron la cabeza hacia ella. -¿Qué? ¡No te oigo! -explicó él, sin dejar de pulsar el botón que subía el volumen del sonido. Molly dio un paso hacia él y le arrebató el mp3 ante la mirada atónita de, ahora, toda la gente del vagón. Después lo apagó y se lo devolvió. -Toma. Y ahora, levántate de ahí. El chico miró a Molly, de nuevo con una sonrisa en los labios. Se quedó en aquella postura un momento, como si quisiera saber cómo iba a reaccionar ella ante ese gesto. Luego abrió la boca muy despacio y dijo: -No. Molly había reparado en que todo el vagón observaba expectante su conversación con aquel chico. En otro momento habría desistido, se habría disculpado y habría huido a algún rincón del vagón a esperar a que el tren llegara a su parada. Pero para su parada quedaba cosa de media hora, y no tenía ganas de hacer el camino de pie. Así que dejó de lado toda la coherencia de los adultos en esos momentos y se sentó encima del muchacho. La gente no sabía si reír o temerse el inicio de una nueva y mayor discusión. Una mujer hecha y derecha, sentada encima de un chico que le había quitado el sitio en el tren, como si fuera un párbulo. Algunos reprimieron una pequeña carcajada. -¿Se puede saber qué haces? -preguntó él, sin poner mucho énfasis a su pregunta. -Creo que está bastante claro. Sentarme. -Ah. Vale. Molly arqueó una ceja y le miró por encima de su hombro izquierdo. -¿Qué? -preguntó. -¿Qué pasa? -inquirió el chico, extrañado. -¿Cómo que qué pasa? ¿No vas a cabrearte? ¿No vas a hacer nada? El muchacho sonrió. ¿Qué demonios le pasaba a aquel chico? Y lo peor de todo era que ella tampoco podía contener la sonrisa... -Noa Gallagher -dijo él, tendiendo su mano. -Anna Molly Green. Molly para los amigos. -Molly entonces. …”
LA OPINIÓN DE DANI: Este es el primer fragmento (Era más largo, lo he recortado) del libro que está escribiendo mi queridísima amiga, y cofundadora de Los Miércoles Al Sol, Sara Aponte. No sé cómo lo veis, pero para mí promete bastante. Os recomiendo dos cosas: Leerlo, porque está genial, y seguro que os gusta; y decirle a la autora que lo estáis leyendo. ¿Cómo? Yo me aseguraré de que lea los comentarios que dejéis aquí. Os mantendré informados del avance del libro…
*Mil gracias a Sara por dejarme utilizar su libro para mis Miércoles Al Sol, que en cierto modo, también son suyos. Sigue escribiendo, aunque haya (Que las habrá) veces que te desanimes. ¡Eres genial! ¡Que Dios te bendiga! (Ya me encargaré yo de que lo haga) *El próximo miércoles, en Los Miércoles Al Sol… February 04 Miércoles "Pequeñeces”Lectores y lectoras de mi Space, he de deciros que estoy bastante deprimido, ya que hace una semana publiqué un nuevo Pensamiento, y no tengo ningún comentario aún. Pero a pesar de eso, y de que ya no me leen ni los cuatro fantásticos, he decidido tomar una medida para incentivar mi Space, y avivarlo cada semana. Tengo el placer de presentaros… LOS MIÉRCOLES AL SOL Esta novedad tendrá lugar todos los miércoles de cada mes. Y os explico: Y ahora, en febrero, Los Miércoles Al Sol en Colaboraciones. Aquí va… PEQUEÑECES “Me gustan las cosas pequeñas. Siempre ha sido así. Los coches pequeños, los sitios pequeños, los juguetes pequeños, las figuritas pequeñas, las maquetas y réplicas en miniatura... todo aquello que en su tamaño normal pueda existir en tamaño pequeño... yo, lo prefiero. No sé por qué motivo, siempre me llamó la atención. Quizás por el trabajo costoso que creo debe costar el hacerlo, por la complejidad de manejarlo y lo admirable que resulta que así pueda hacerse y quizás, por el matiz de los pequeños detalles... porque eso sí es algo que soy, detallista, tanto para lo bueno como para lo malo. LA OPINIÓN DE DANI: Pequeñeces es un pequeño Pensamiento (Menos aburrido que los míos), que tiene mucho que decir. Si llegados a este punto no piensas lo mismo, por favor vuelve a leerlo, y piensa en ello, que te habrás perdido algo. Y nuestras pequeñeces, nuestros pequeños gestos, nuestros pequeños cambios, pueden afectar a cosas mucho más grandes. Tus pequeñeces, ¿Qué forman?
*Muchísimas gracias a Julia, que me dejo publicar este genial Pensamiento. *El próximo miércoles, en Los Miércoles Al Sol… |
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